El salón es la habitación que más horas de luz artificial consume y, curiosamente, la que peor solemos iluminar: una lámpara en el centro del techo y poco más. Un salón bien resuelto tiene tres capas de luz que se encienden por separado según lo que estés haciendo. Así se ilumina un salón para que funcione a las cinco de la tarde y a las once de la noche.
Las tres capas de luz de un salón
1. Luz general: la lámpara de techo
Es la que enciendes al entrar y la que usas para limpiar, buscar algo o recibir visitas. Tiene que cubrir toda la estancia sin deslumbrar. Dos consejos:
- Elige una lámpara de techo con difusor (tela, papel, vidrio opal, travertino) y no una bombilla vista. La luz rebotada es más amable.
- Que sea regulable. Un plafón como Luna o una lámpara de tela como Flor a plena potencia sirven de luz general; al 30 % se convierten en luz de ambiente.
Si el salón tiene una zona de comedor, esa parte pide su propia lámpara colgante sobre la mesa; lo explicamos en a qué altura colgar la lámpara del comedor.
2. Luz de ambiente: la lámpara de pie y las de mesa
Es la capa que hace que apetezca quedarse. Se coloca baja, a la altura de los ojos o por debajo, y siempre con luz cálida (2700K–3000K).
- La lámpara de pie junto al sofá. El sitio clásico es el extremo del sofá que queda lejos de la ventana. Una lámpara de pie con pantalla de tela, cuerda o papel, como Cala o Kumo, reparte una luz difusa que ilumina el rincón sin marcar sombras duras.
- Una o dos lámparas de mesa. En el aparador, una estantería o la mesa auxiliar. Con 400–600 lúmenes cada una es suficiente. Una lámpara de madera como Alba aporta un punto de luz cálido a la altura justa para no deslumbrar cuando estás sentado.
- La regla de los tres puntos. Reparte las lámparas de ambiente en tres zonas distintas del salón formando un triángulo. Con tres focos bajos y cálidos, el techo puede quedarse apagado toda la noche.
3. Luz puntual: lectura y detalles
Un aplique orientable junto al sillón de lectura, una luz lineal sobre la estantería o un foco sobre un cuadro. Es la capa que da profundidad. Un aplique de pared de luz indirecta, como Trazo, lava la pared de luz y hace que el salón parezca más grande; un foco orientable como Lector junto al sillón resuelve la lectura sin encender nada más.
Alturas y distancias que funcionan
| Lámpara | Medida orientativa |
|---|---|
| Lámpara de pie junto al sofá | Pantalla a 130–160 cm del suelo; la parte baja de la pantalla, por encima de la cabeza sentado |
| Lámpara de mesa en aparador | Parte alta de la pantalla a unos 150 cm del suelo |
| Aplique de pared | Centro a 160–180 cm del suelo |
| Lámpara de techo (techo de 2,5 m) | Colgantes: parte baja a 210 cm como mínimo en zonas de paso |
| Colgante sobre mesa de comedor | 70–80 cm sobre el tablero |
Cuántos lúmenes necesita un salón
Como orientación, 150–250 lúmenes por metro cuadrado repartidos entre las tres capas: en un salón de 20 m², unos 3.000–5.000 lm en total. La luz general puede cubrir la mitad y el resto se reparte entre la lámpara de pie, las de mesa y los apliques. Tienes la tabla completa en cuántos lúmenes necesita cada habitación.
Errores que estropean un salón
- Una sola fuente de luz. Por muy bonita que sea la lámpara del techo, sola deja el salón plano.
- Mezclar temperaturas de color. Techo a 4000K y lámpara de pie a 2700K en la misma habitación se nota. Elige un tono y mantenlo (lo explicamos en luz cálida o fría).
- Bombillas a la vista a la altura de los ojos. Toda lámpara baja necesita pantalla o difusor.
- Cables por el medio. Si el enchufe no está donde quieres la lámpara, una lámpara de mesa recargable resuelve el problema sin regletas.
- Lámparas pequeñas en salones grandes. En un salón de más de 25 m², una lámpara de pie de 40 cm de pantalla se pierde. Sube de tamaño o añade una tercera lámpara.
Un ejemplo completo
Salón de 22 m² con sofá frente a la ventana y una zona de lectura en la esquina:
- Techo: plafón de travertino regulable, luz cálida, para la luz general.
- Junto al sofá: lámpara de pie de tela, 2700K.
- Aparador: lámpara de mesa de madera o mármol, 2700K.
- Esquina de lectura: sillón con aplique orientable o una segunda lámpara de pie de lectura.
- Detalle: aplique lineal de luz indirecta sobre la estantería.
Por la tarde, techo al 100 %. Por la noche, techo apagado y las cuatro lámparas bajas encendidas. Ese cambio de escena, más que cualquier lámpara concreta, es lo que hace que un salón se sienta bien iluminado. Encuentra todas las piezas en nuestra colección de lámparas para el salón.